Los que dan, mucho o poco, también necesitar recibir. Por aquí más de uno se pasa la vida dando y dando y volviendo a dar. Algunos dan tanto que llegan hasta la extenuación y luego “necesitan” dormir catorce horas seguidas… Parece mentira ¿verdad? Que tengamos que recordar periódicamente algo tan básico y elemental: No sólo de DAR vive el hombre.Así que ya sabéis, a DAR vosotr@s también.


